Escuela libre de Filosofía. Diccionario de los mundos. Conferencia del 3 de mayo de 2010: “Progreso”.
“Progreso”. Otra bailarina lógica dispuesta a hacernos creer que hay algo real simbolizado por ella.
En la imagen que sobrevuela estas frases se ve a un centauro. Es muy probable que algún día los veamos galopando y charlando por nuestros parques. Y que alguien bostece a su paso (eso que sea el ser humano tiene una capacidad infinita para rutinizar prodigios). También imagino a alguien bostezando, devorado por lo prosaico, en una casa de cristal construida en un anillo de Saturno.
Progreso. Una asociación mental casi mecánica nos lleva a reflexionar sobre el progreso “tecnológico” o “científico”. ¿Hasta dónde puede llegar esa magia baconiana? ¿Qué nuevas esencias -en sentido aristotélico- vamos a ser capaces de crear con la materia que nos es dada?
Otro progreso: el de las sociedades humanas (países desarrollados/no desarrollados). ¿Cómo se mide eso? ¿Está más desarrollado un ejecutivo de Cocacola que un cazador-recolector del paleolítico? ¿Por qué? ¿De qué se trata con todo eso del “desarrollarse”? ¿Hacia qué vamos?
Y otro: el progreso personal. ¿Hacia dónde debe progresar el ser humano para alcanzar su plenitud? ¿Cabe progreso personal en una sociedad sin progreso?
Hemos de suponer que creer en el progreso es creer que puede aumentar -progresivamente- el número de personas felices en la Humanidad. Y también, la profundidad y la “calidad” de esa felicidad. Pero, ¿es buena tanta felicidad? ¿O es que hay algo mejor que la felicidad? Quizás sí: la libertad, la creatividad, la admiración, el estupor maravillado ante el baile de Maya.
Pero, en cualquier caso: ¿qué es lo que progresa en el progresar humano (en previsión de que en algún momento ya no podamos seguir sosteniendo el universal “humano”)? ¿Cabe hablar de un progreso en Dios? Sí. Escoto Erígena, entre muchos otros pensadores, imaginó -sintió quizás- la posibilidad de que Dios recorriera una especie de odisea metafísica hasta llegar a su plenitud.
¿Hay opción para no progresar? ¿Hay opción para regresar a modelos de sociedad y de moralidad como, por ejemplo, los que parecen ofrecer los textos clásicos de la Grecia Antigua?
En mi conferencia, tras la introducción que acabo de resumir, me ocuparé de lo pensado por estos autores:
1.- Kant y la mayoría de edad de la Humanidad. Schopenhauer y su rechazo al progreso -cualquier forma de plenitud humana- en el mundo (en lo que se presenta dentro de la maquinaria psíquica kantiana).
2.- Marx, Lenin y la Escuela de Francfort. El caso de Noam Chomsky: las sociedades deben posibilitar un elemento fundamental de la naturaleza humana: el ejercicio de la libre investigación, del pensamiento, del trabajo creativo… ¿Actualizarnos en cuanto filósofos? En este video se puede contemplar un precioso espectáculo de inteligencia humana (la del propio Chomsky dialécticamente encendida gracias a la de Foucault):
3.- Leo Strauss. Leeré algunos párrafos de la obra Rebirth of Classical Political Rationalism. An introduction to the Thought of Leo Strauss (Chicago University Press, Chicaco, 1989). Este texto lo ha editado en español Paidós (traducido por Mario Eskenazi) con una interesante introducción de Josep María Esquirol.
4.- Francis Fukuyama. Este pensador primero habló del fin de la Historia (que él creyó simbolizado en la plenitud del capitalismo norteamericano). Luego dijo que se había equivocado (eso que sea la Historia no para de crear). Y de sorprender. Y es posible -aunque según Fukuyama también evitable- que la ciencia ponga fin a eso que sea el ser humano ( y no de forma violenta). Merece ser leída su obra Posthuman Society, editada en España por Ediciones B y traducida por Paco Reina.
A partir de estos textos y autores intentaré compartir algunas ideas personales. Sé que quizás estoy siendo demasiado reiterativo, pero es muy importante que quede claro que lo que ofrezco aquí son, por el momento, esbozos, primeras notas. Ahí van los esbozos:
1.- La gran pregunta es si el ser humano puede o no intervenir en las cadenas causales que, según los materialistas, mueven todo. Si no hay libertad, lo más que cabe esperar es que esas cadenas deterministas nos ofrezcan momentos de felicidad creciente para un número creciente personas y de sociedades (el presupuesto básico del progreso humano).
2.- Tanto los que creen en el progresismo (todo lo pasado fue peor y lo nuevo -lo “moderno”- es bueno de por sí), como los que anhelan la restauración, o la conservación, de ideales pretéritos (como sería el caso de Leo Strauss), se mueven hacia algo: hay una Idea [véase] que imanta su acción y su corazón. Avanzan hacia algo. Y ese algo es un constructo poético [véase Poesía]. Las disputas políticas son disputas poéticas. Ganará -moverá más mentes y cuerpos- el político que ofrezca más posibilidades de soñar.
3.- Se progresa o no hacia algo: hacia una idea de hombre y de sociedad -de cosmos en realidad-. Una idea previamente encarnada en nuestra mente por obra de algún poderoso Verbo (humano o no humano). Volveré sobre las reflexiones que expuse en estas conferencias: Belleza, Idea, Cosmos y Poesía. Cabría decir -con Platón- que todo se mueve arrastrado por amor hacia una Idea. Progresar sería reconfigurar lo real para acercarlo a lo ideal.
4.- El progreso presupone Tiempo. Si, con Kant, y no solo con él, negamos la existencia del Tiempo más allá de eso que sea la psique humana, nos vemos obligados a hablar de algo así como un progreso (cambios sucesivos hacia plenitudes) en nuestra conciencia: en nuestras propias secreciones mentales. Así, la sociedad, el cosmos entero, progresarían dentro de nosotros. ¡Qué lugar prodigioso somos! Aunque no sepamos en realidad lo que somos…
5.- El progreso también presupone carencia previa; esto es: la descripción de un estado de pre-plenitud. Cuesta llevar nuestra imaginación hasta el cielo tecnológico (por cierto: el cielo, como el infierno, es un lugar donde ya no hay esperanza). ¿Qué cielo espera alcanzar la ciencia de Francis Bacon? De pronto imagino algo así como una red de magos sin materia condicionada (natura naturata), creando, siendo lo que quieran ser en cualquier universo posible, e imposible. Felices, si quieren. O infelices. ¿Es esa una sociedad absolutamente tecnológica y libre? ¿No será eso lo que está ya pasando detrás del velo de lo fenoménico?
6.- ¿Y si ya se hubiera progresado del todo? ¿Y si la iluminación consistiera en sentir/saber que ya se tiene la plenitud absoluta? ¿Hay algo más que pueda ofrece el progreso científico y político de lo que ya se siente en un estado de meditación profunda? Quizás sí: el Arte; y amar a “lo otro” (aunque sea un hechizo de Maya). Me refiero a los niños, a la Naturaleza… a los cuerpos y los corazones de otros seres humanos, y también de otros seres no humanos: amar la vida en definitiva: amar a Maya. Al precio que sea, como diría Nietzsche.
7.- Recuperándonos del abismo meta-filosófico de la Mística, ya con los pies en la sólida tierra de Maya, cabría preguntarse por el tipo de sociedad, por la idea de belleza social, a la que debemos tender (y que debemos plantar en el precioso huerto del alma de nuestros hijos). Aristóteles pensó que el ser humano se actualiza en cuento tal -alcanza su plenitud esencial- cuando filosofa. Algo similar afirma Chomsky en el video que he insertado en estos párrafos. Yo también lo creo. Y lo veo cada día.
8.- Quizás cabría medir el progreso de una sociedad por el brillo de los ojos de sus miembros. Yo he visto un brillo muy especial -sublime realmente- en los ojos de las personas que practican la Filosofía; la Filosofía radical: esa que se atreve a mirar y a pensar – y a amar incluso- la inmensidad que somos y que nos envuelve. También veo eso brillo en los niños. No en todos, desgraciadamente. Bochornosamente. No hay progeso posible que no considere prioritaria la risa y la ilusión de los niños.
Sentido del humor y sentido del amor.
Creo que hay que apostar por una sociedad de filósofos; de filósofos capaces de amar (y de reír y de soñar y hacer soñar); que sería como decir que hay que apostar por una sociedad de seres humanos plenos. Aunque quizás esa plenitud lleve implicita la posibilidad de autoconfigurar su cuerpo -su parte visible- y convertirse en un centauro: un centauro-filósofo capaz de galopar, con los ojos encendidos de Metafísica, por un prado infinito.
Si ese futuro centauro es capaz de filosofar, de amar y de soñar (y de hacer soñar)… llevara entonces a un ser humano dentro: será un ser humano. Si no, ya sí habrá ocurrido el fin del hombre.
David López
Madrid, 3 de mayo de 2010.
![centauro[1] (3)](http://www.davidlopez.info/wp-content/uploads/2010/05/centauro1-3-300x224.jpg)
May 5th, 2010 at 8:52 am
Muy curiosa la palabra progreso porque si la entendemoscomo cambio hacia lo mejor, nos encontramos con una noción normativa y, por tanto, subjetiva. Así por ejemplo un progresista no es alguien que estuviera a favor del progreso (en realidad nadie está en contra) sino que en general él piensa que el presente es superior al pasado y el futuro más que el presente. Los progresistas piensan que un reaccionario, en el sentido conservador , es alguien que está en contra del progreso, cuando en realidad éste es alguien que considera que sería un progreso, e incluso el único, regresar a tal o cual situación anterior. Entramos en un relativismo de perspectiva porque por ejemplo, habalndo de ciencias, si estamos con la medicina “que nos cura” . ¿ Curar no es el deseo de retornar a la situación anterior ? Y ¿ no hay involución en ese deseo que algunos tienen de rejuvenecer?.
Para enderezar a esta bailarina con el tiempo podriamos resumir que sólo hay progreso, desde una perspectiva personal, en relación con ciertos deseos nuestros (bienestar, justicia, libertad) en definitiva de plenitud. Es nuestra historia , como esos electrocardiogramas, o más bien nuestro punto de vista sobre esa historia.
May 9th, 2010 at 8:28 pm
Progreso es un concepto muy relativo; antes era
Tirso de Molina, mañana puede ser cualquier cosa.
Lo fundamental, yo creo, que es el Presente, sin
“pro” ni “retro”.
May 10th, 2010 at 9:13 am
Me parece enriquecedor recordar la obra de Salvador Pániker “Asimetrías”, y la crítica de David que tenemos disponible en esta pagina web. Pániker se refiere a la “retroprogresión” como el progreso que mira al futuro sin abandonar totalmente el pasado: “El hombre de hoy debe volver a los valores originales para ser creativo, y recuperar la invención en la sociedad post-industrial que ya tenemos encima”.
June 21st, 2010 at 10:15 pm
[...] de nuestra fe: es el universo todavía por ser creado. Eso creen los que creen en el Progreso [véase]. Y en eso creen también los que creen en la Libertad [véase] o en la Mágia [véase]. Por [...]