Las bailarinas lógicas (Un diccionario filosófico): “Religión”

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En la fotografía aparece un paisaje del Hoggar (Argelia). Hace veinte años fui allí en moto. Y de pronto, una tarde, mientras el sol convertía el mundo en fuego seco, y mientras aquel cielo  se llenaba de silenciosas hogueras blancas, sentí algo descomunal: todo lo visible (cielo, montañas, rocas, desierto) se transmutó en “alguien”: “alguien” de una belleza sobrehumana e insoportable -casi letal-, que se dirigía a mí. Que me amaba. Todo el cosmos se convirtió en presencia… de “alguien”. Digo “alguien” porque yo sentí que aquello era consciente de sí mismo.

Volví a sentir algo similar dos años después en Lyon, dando un absurdo y prosaico paseo por los alrededores de su aeropuerto. Otra vez, de pronto, todo era “alguien”. Irrumpió en mi conciencia una presencia que, ahora, solo puedo calificar como sagrada. ¿Por qué? Porque emanaba omnipotencia, sentimiento, cercanía, atención, magia, sublimidad…

Veinte años después -y no sé cuántas decenas de libros leídos desde entonces- creo que puedo decir que aquellos dos fenómenos fueron religiosos. Y lo fueron porque yo sentí un vínculo, una religación, con algo grandioso.

“Religión”. ¿Nombra algo? ¿El lenguaje ha sido capaz de crear un símbolo para dar cuenta de vínculos con lo que ya no es lenguaje?

Hay dos interpretaciones etimológicas de la palabra “religión”. La primera se apoya en  en el verbo religare: un símbolo del latín con el que se compartía un concepto que en español estaría ahora simbolizado con las palabras “religar”, “atar”, “vincular”.

¿Vincular con qué? ¿Ocurren de verdad esos vínculos? ¿Por qué? ¿Se pueden propiciar artificialmente? ¿Se pueden institucionalizar socialmente?

La segunda interpretación etimológica parte de la voz latina “religiosus”, sinónimo de “religens”, que sería lo opuesto a “negligens”. Dice José Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofía que en esta segunda interpretación “ser religioso equivale a ser escrupuloso, esto es, escrupuloso en el cumplimiento de los deberes que se imponen al ciudadano en el culto a los dioses del Estado-Ciudad”.

Yo creo que el ser humano es, siempre, religioso. Siempre está vinculado con algo que no ve. Y ese vínculo le mueve, mueve todos los actos de su vida. El ateísmo y el cientismo materialista son también religión, religión lógica: vínculo con una Idea [véase]: con  un modelo de cosmos que moviliza el alma humana: que la imanta. Distinguiré entre religaciones cosmistas (las que presuponen vínculo con un cosmos lógico, ordenado) y religaciones – o experiecias religiosas- metacosmistas (vínculos con lo que no es lógico, con lo que no se limita a ser un cosmos). Esta división podría hacerse quizás de otro modo: religaciones con el Dios lógico y religaciones con el Dios metalógico [véase Dios]. Aquí cabría ubicar eso que hoy está agrupado bajo el símbolo “experiencia mística”.

Cabe ocuparse de eso que sea la “religión” siguiendo este orden:

1.- Ludwig Feuerbach: solo hay hombre y naturaleza. Nada más. De acuerdo, pero, ¿qué es eso de “la naturaleza”? Creo que debe leerse La esencia de la religión (prefacio y traducción de Tomás Cuadrado Pescador, Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2005).

2.- Kierkegaard: el salto suicida al abismo de Dios. Temor y temblor (traducción, estudio preliminar y notas de Vicente Simón Merchán, Tecnos, Barcelona, 1987).

3.- William James [Véase aquí]. The varieties of religious experience. En español hay una edición de esta obra en  Península (Barcelona, 2002): La variedades de la experiencia religiosa,  a partir de la traducción de J.F. Ybars y con un prólogo, excelente, de José Luis L. Aranguren.

4.- Michel Hulin [Véase aquí]: La mística salvaje (Siruela, 2007; traducción de María Tabuyo y Agustín López). Es una obra que merece ser leída. Da cuenta de la experiencia religiosa no civilizacional.

Comparto ahora algunos titubeos:

1.- La religión, en cuanto vínculo, presupone dualidad. Presupone Maya. Error. Autoengaño.

2.- El vínculo Dios/hombre es uno de los temas más fascinantes de la historia de las religiones. Me vienen a la mente y al corazón algunas frases de Escoto Erígena y de Angelus Silesius.

3.- Cabe sostener dos tipos de vínculos religiosos: el cosmista (vínculo con algo lógico, enunciable: religación con una idea a la que nos acercamos por amor); y el metacosmista (el vínculo se produce por la irrupción de “algo” que no cabe en el cosmos -en la finitud- donde está asentada la conciencia “humana”).

4.- Cabría hablar también de vínculos puramente lógicos: religiosidades derivadas de las autoconfiguraciones de la diosa Vak (la omnipotente para las mentes lógicas). Aquí estarían los ateísmos, etc. Guerras entre nombres: naturaleza, vida, derechos humanos, etc. Todos requieren la instalación de constructos simbólicos: libros, sermones, adoctrinamientos. Son muy eficaces. Pero no dan acceso a lo religioso. ¿O  sí? El caso de Simone Weil con Jesucristo.

5.- El vínculo religioso propicia una irrupción de energía: es como si el “conectado”, de pronto, recibiera una energía que no estaba para él disponible hasta ese momento. Inquieta que haya diversos cosmos energizantes (incompatibles entre sí en muchos casos). Cabría sostener quizás que la certeza da fuerza y paz. También cabría sostener, desde el materialismo cerebralista, que determinadas propuestas religiosas -poesías en definitiva- propiciarían recorridos neuronales de los que se derivaría la secreción de hormonas capaces de alterar, y de sublimar en su caso, nuestros estados ordinarios de conciencia. [véase Poesía]. Sí. Pero estos discursos son reduccionistas. Se desarrollan dentro de una caja lógica. Están ciegos. Todo es mucho más grande y complejo. Y bello.

6.- Sorprende también que dentro de cada cosmos haya una relación directa entre la felicidad y la virtud (lo que sea virtuoso dentro de ese mundo). Parecería que hay muchos dioses dispuestos a dar energía y beatitud al hombre a cambio de su entrega y de su amor.

7.- En cualquier caso, y como sostuve al ocuparme de “Parapsicología” [véase], la Filosofía, cuando se intenta practicar en serio, debe ser hiper-empirista: no debe caer en la tentación de eliminar “hechos” o “sensaciones” que no quepan en algunos de los paradigmas que luchan por ser el hogar de la totalidad. El sentimiento religioso es algo muy serio. Muy grande. Demasiado grande quizás.

8.- Y cabría quizás un vínculo muy serio, muy cercano y amoroso, con algún dios menor, como añora Salvador Paniker en esa refrescante obra que lleva por título Asimetrías (Debate, Barcelona, 2008). De ella hice en su momento una crítica que se puede leer [aquí]. Mi madre rezaba a San Antonio. Decía que rezar a Dios le parecía demasiado.

9.- Si se soporta el pensamiento -y el sentimiento- de que somos los secretos directores de la obra de teatro de nuestra vida, cabría afirmar que el vínculo religioso sería algo así como una comunicación, un sentimiento mutuo, entre nuestro yo creador –natura naturans, el Gran Mago- y nuestro yo creado: el personaje: esas frágiles máscaras que aparecen en mi texto sobre “Moksa” [véase].

10.- Podríamos también imaginar a un prodigioso soñador que, consciente y omnipotente en su sueño, pudiera amar a una persona soñada por él. Soñada de forma que ella pudiera también amar a su soñador; aunque no pudiera verle… ni pensarle siquiera.

Algo así sentí yo, hace veinte años, en las montañas que presiden este texto.

David López

Sotosalbos, mayo de 2010.


One Response to “Las bailarinas lógicas (Un diccionario filosófico): “Religión””

  • Andrés Says:

    REFLEXIONES DE ANDAR POR CASA
    A propósito de bailarinas (copyright by David López) como religión, filosofía, teología. Dice Raimon Panikkar en “La experiencia filosófica de la India”, p.31: “ el antiguo concepto de filosofía como sabiduría que conduce a la salvación [o liberación](…) desapareció para dar lugar a dos productos típicamente euro-cristianos: la teología y la filosofía”.
    Actualmente se asocia con frecuencia la disparidad de religiones con “diálogo intercultural”, ¿no volvemos de puntillas a ese colonialismo occidental de la misma manera que hicimos con la religión, filosofía, teología ?. ¿No es todo ello herencia de ese prejuicio ancestral de que occidente es la racionalidad per se ?. Entonces a ¿qué viene ese diálogo intercultural, iniciativa occidental?,¿no será uan excusa para acallar los temibles fanatismos?, mucho me temo que no pasará del ámbito de las buenas intenciones, ante lo culturalmente diverso. Y no digamos el olvido de nuestras propias raices culturales cuando la filosofía era amor a la sabiduría y no ese tono discursivo de la religión que de alguna manera entró en antagonismo con aquella.
    (simple comentario que quizás no venga al caso, pero bueno ahí está)

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