Las bailarinas lógicas: “Tapas” (Sufrimiento creativo)

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नासदासीन नो सदासीत तदानीं नासीद रजो नो वयोमापरो यत |
किमावरीवः कुह कस्य शर्मन्नम्भः किमासीद गहनं गभीरम ||
न मर्त्युरासीदम्र्तं न तर्हि न रात्र्या अह्न आसीत्प्रकेतः |
आनीदवातं सवधया तदेकं तस्माद्धान्यन न परः किं चनास ||
तम आसीत तमसा गूळमग्रे.अप्रकेतं सलिलं सर्वमािदम |
तुछ्येनाभ्वपिहितं यदासीत तपसस्तन्महिनाजायतैकम ||
कामस्तदग्रे समवर्तताधि मनसो रेतः परथमं यदासीत |
सतो बन्धुमसति निरविन्दन हर्दि परतीष्याकवयो मनीषा ||
तिरश्चीनो विततो रश्मिरेषामधः सविदासी.अ.अ.अत |
रेतोधाासन महिमान आसन सवधा अवस्तात परयतिः परस्तात ||
को अद्धा वेद क इह पर वोचत कुत आजाता कुत इयंविस्र्ष्टिः |
अर्वाग देवा अस्य विसर्जनेनाथा को वेद यताबभूव ||
इयं विस्र्ष्टिर्यत आबभूव यदि वा दधे यदि वा न |
यो अस्याध्यक्षः परमे वयोमन सो अङग वेद यदि वा नवेद ||

Tapas”. Es una palabra (un concepto/una forma de mente) que me produce una enorme fascinación filosófica. Proviene del sánscrito. Esta lengua se escribió en devanagari (“la escritura de los dioses”). La belleza de su grafía se puede apreciar en el texto que vuela sobre estas frases. Es el famoso Himno a la Creación (10.129) del Rig Veda. Está disponible en esta generosa página de internet: www.sacred-texts.com.

Tapas. Vamos a ocuparnos de un tipo específico de sufrimiento: el sufrimiento creativo.

¿Podemos soportar la idea de que, una vez más, estamos ante una bailarina lógica, un símbolo que trata de convencernos de que hay algo significado por él?

Pero, ¿no es el sufrimiento una realidad evidente, algo que está ahí, hostil, más allá de cualquier sistema de símbolos?

Creo que no.

Dijo Nietzsche que “el camino que conduce a nuestro cielo personal pasa siempre por la voluptuosidad de nuestro propio infierno”. La cita se puede encontrar en la página 171 de una obra excepcional: Nietzsche (La experiencia dionisíaca del mundo), de Diego Sánchez Meca (Tecnos, Madrid, 2005), el cual afirma que “la experiencia dionisíaca del mundo supone, ante todo, una determinada actitud ante el problema del dolor”.

Dolor. Sufrimiento. Tapas: calor creativo. Cabría acercarse a ese concepto haciendo una serie de paradas previas:

El Tapas indio

Es un sustantivo sánscrito relacionado con el verbo tap (calentar). Aprovecho para recomendar, a quien no lo conozca, un diccionario ya clásico sánscrito-inglés (El así llamado “Monier Williams”). Se puede utilizar vía internet. Esta es la dirección: http://www.sanskrit-lexicon.uni-koeln.de/monier/. Ahí encontramos estos significados: calor, los cinco fuegos a los que se somete el devoto en la estación caliente, dolor, sufrimiento, austeridad religiosa, mortificación del cuerpo, el aprendizaje sagrado de los brahamanes, dar el alma a los brahamanes, servicio, alimentarse con raíces y hierbas…

Lo sorprendente es que Maurice Blomfield, en su edición del Atharva Veda, tradujera Tapas como “fervor creativo”(Sacred Books of the East, Vol. 42.) Se puede acceder a esta obra desde aquí: http://www.sacred-texts.com/hin/sbe42/index.htm).

Esta concepción, digamos, “creativa”, del Tapas, se puede encontrar también en distintos lugares de la literatura védica, como en el famoso Himno de la Creación del Rig Veda, cuyo tercer verso dice:

La fuerza vital que estaba cubierta con vacío, esa surgió mediante la fuerza del calor.

Me he basado en la traducción y edición de parte de los himnos del Rig Veda realizada Wendy Donniger (Penguin, London, 1981). Esta traductora incluye una nota en la palabra “calor” que dice lo siguiente:

Tapas designa calor, en particular el calor generado por los rituales y por la mortificación física del cuerpo”.

Pero resulta que estamos en un himno que quiere explicar el misterio de que haya algo en lugar de nada: algo, además, que surge de la nada. Y la clave parece estar en un determinado tipo de sufrimiento (o una creativa canalización del sufrimiento).

Esta potencia creativa del sacrificio ascético –del “calor” del ascetismo- la encontramos también en otro famoso himno del Rig Veda, el Purusa-Sukta (10.90), que nos describe la Creación como el resultado de un violento desmembramiento del hombre primigenio llevado a cabo por los dioses.

Esto dice el verso noveno:

“A partir de aquel sacrificio en el que todo fue ofrecido, nacieron los versos y los cantos, y también los metros nacieron de él, y de él nacieron las fórmulas”.

Parecería que el sufrimiento padecido por aquel protohombre que fue desmembrado por dioses creativos sería la energía fundamental de toda creación –incluida la lingüística (¿Cabe pensar en otro tipo de creación que no sea efecto necesario de un Verbo?). [Véase Poesía].

También aparece ese Tapas “creativo” en la Mundaka Upanisad:

Mediante el tapas, el poder de meditación, Brahman consigue expandirse y así se forma la materia primigenia (Juan Mascaró: The Upanishads, Penguin Classics, 1965, pag. 75).

A partir de esta nueva irrupción -en el Occidente clásico- de la bravucona diosa india Vak (la Palabra), voy a exponer algunas reflexiones mías, por el momento en obras, sobre eso que sea el sufrimiento:

1.- Creo que podemos aceptar como presupuesto la fuerza alquímica, el potencial de creación/destrucción/transformación que tiene el sufrimiento (el sufrimiento, digamos “humano”). Y si, como dicen Buda o Schopenhauer (entre otros) la vida es sufrimiento, cabría afirmar a la vez que la vida es creatividad. Creatividad ubicua y permanente. Creatividad que presupone además mucha destrucción.

2.- Prescindiendo de cuál sea el origen del sufrimiento, parece obvio que estamos ante una un acontecimiento que propicia transformaciones radicales. Tapas es un concepto que sugiere la posibilidad de utilizar la fuerza del dolor –del dolor consustancial a la vida- para crear: para crear mundos: para regresar quizás a la fuente del poetizar: decir otros mundos y entrar en ellos. O decir de otra forma los que ya están dichos.

3.- Veo dos tipos de sufrimiento:

a) El que sirve para sostener un cosmos (por ejemplo, el dolor que nos impide realizar actos que puedan amenazar la integridad de nuestro cuerpo físico, la integridad de nuestro arquetipo de familia o la integridad de nuestro modelo de sexualidad). Los mundos se protegen mediante un sistema dual placer-sufrimiento. Causa sufrimiento aquello que amenace o rompa nuestro cosmos. Pensemos en el sufrimiento (sufrimiento “lógico” cabría denominarlo) que causan los discursos que derivan de ideas radicalmente distintas a las que vertebran el cosmos del que las escucha.

b) El sufrimiento extremo (que propiciaría la necesidad de huir de un mundo y crear otro). Me viene a la memoria la idea de Marx de utilizar el sufrimiento extremo de la masa obrera para dinamitar entero el sistema capitalista.  Y es que el sufrimiento, cuando supera determinados umbrales, funciona como un arado en el huerto de nuestra conciencia. Incluso puede romper los diques de contención de lo “otro”, aquello que nunca hubiera podido entrar en nuestro mundo.

4.- Cualquiera de nosotros puede recordar ésto: estar sufriendo intensamente en un sueño, y saber -saber desde una misteriosa lucidez de fondo- que cabía escapar de ese torturante Maya en cualquier momento. Solo con quererlo. Solo con renunciar contundentemente a ese mundo onírico.

5.- Cabría decir que todos los mundos están abiertos. Cabe salir. Escapar a otro Maya. O a la Nada de la que brotan y a la que vuelven todos los mundos. ¿Cabe crear mundos? Sí. Y parece que la fuerza decisiva para ese proyecto descomunal es un sufrimiento previo, insoportable: una catapulta prodigiosa. Una catapulta que hay que saber manejar para que produzca los efectos deseados. Porque quizás sea el sufrimiento una oportunidad para hacer cosas imposibles desde el mundo custodiado por ese propio sufrimiento. Eso parecen indicarnos los himnos a la Creación del Rig Veda a que he hecho antes referencia. Y muchos otros textos de la literatura sánscrita.

A continuación ofrezco un enlace en el que se puede ver un fragmento de Todas las mañanas del mundo, una película dirigida por Alain Corneau. En ella se narra la historia de Saint Colombe, un músico del siglo XVII que canalizó su extremo sufrimiento (y su extrema autodisciplina) para crear una música capaz de convocar y de estremecer a su esposa muerta. Esa música está interpretada para la película por Jordi Savall. Disfrutad en plenitud de un sublime fruto del sufrimiento creativo:

David López

17 de abril de 2013


3 Responses to “Las bailarinas lógicas: “Tapas” (Sufrimiento creativo)”

  • Andrés Says:

    Según Nietzsche que “el camino que conduce a nuestro cielo personal pasa siempre por la voluptuosidad de nuestro propio infierno”.
    Si ya sólo existe Todo, y poco importa los nombres que se le dé: lo ilimitado (Anaximandroe), el devenir (Heráclito), el Ser (Parménides), el Tao (Lao-Tsé). Podriamos decir que sólo estamos separados (¡¡ayy!! el ego que no deja de ser inconsolable) de ese Absoluto por nosotros mismos.
    ¿Qué podría ello querer decir?, amigo Nietzsche, que el infierno y el cielo son lo mismo, es decir, esto, el mundo (infierno para el ego, reino para el alma, el espíritu).
    Mientras sigamos diferenciando entre nuestra vida tal cual es – frustrante, fatigosa, angustiante- y esa posible salvación o soteriología, estamos en nuestra vida tal cual es.
    Mientras sigamos diferenciando entre el absoluto y lo relativo, estamos en lo relativo.
    Dicho en palabras más finas según Nâgârjuna: “Mientras sigas haciendo una diferencia entre el samsâra y el nirvâna, estás en el samsâra”.
    ¿Y qué ocurre cuando ya no haces esta diferencia?. ¡¡Ufff ilusión humana !! o mejor ¿cuándo ella deja de hacerte?, cosa que supongo sólo existe en esos momentos, excepcionales, experienciales que algunas personas y los místicos han alcanzado en determinados momentos. Pues que supongo el ego ha dejado de estorbarte. Nada te falta, hasta el mismo Dios ha dejado de faltarte, pues todo es verdadero, todo es eterno, absoluto. Ya no es necesario creer. Por eso si es de Nietzsche esta otra frase: “Soy místico y no creo en nada” aparentemente puede haber una contradicción con la frase inicial. Claro que quizás la escribió aquella primera desde su estado samsâra y ésta última desde el nirvâna.

  • Diccionario filosófico: “Felicidad” | David López Says:

    […]         Dijo en cierta ocasión Goethe algo así como que el ser humano no soporta una sucesión demasiado larga de días felices. Pero el que ha sufrido y sufre cada día no tiene problemas con la felicidad. La recibe como un regalo de los dioses. La celebra. La observa y la atesora como si fuera un precioso bebé nacido de un parto muy doloroso. Mi visión sobre el sufrimiento creativo (el Tapas hindú) se puede leer [aquí].  […]

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