Escuela libre de Filosofía. Conferencia del lunes 12 de octubre: “Causa”.
La imagen que he elegido para esta conferencia permite visualizar una duda que sacude las conciencias humanas desde hace milenios: ¿Ha sido el hombre creado (causado) por Dios? O… ¿no será precisamente lo contrario?: ¿no será el hombre la causa de Dios? ¿O no será, como dijo el Maestro Eckhart en el siglo XIV, que hay “algo” que es causa tanto de Dios como del hombre?
En esta conferencia voy a ocuparme de lo que haya detrás de la palabra “causa”. Y es que ante el espectáculo de lo que se muestra cabe preguntarse, simplemente, el porqué de cada movimiento, de cada suceso, de cada cambio, de cada novedad, de cada muerte… del hecho mismo de que se sucedan estados diferentes de lo real.
¿Por qué? ¿Por qué?
La palabra “causa”, si pretende ser reflejo de lo que se supone que hay más allá del lenguaje, nos exige sostener un modelo de cosmos. En ese modelo habría tiempo (vertiginosa sucesión de instantes que se suceden aniquilándose) y espacio (una especie de caja invisible donde ocurren esos presentes en llamas). Si aceptamos la concepción filosófica conocida como “causalismo”, todo tiene su causa eficiente; y nada ocurre por nada. Estaríamos así atrapados en gigantescas cadenas causales –¿en plural?- cuyo despliegue en el tiempo y en el espacio sería precisamente lo real. El desafío para nuestra inteligencia pragmática, una vez atrapada y menesterosa en este cosmos, sería detectar qué acontecimientos (causas) son los que preceden necesariamente a otros acontecimientos (efectos) y, así, manipular lo real a nuestro antojo: el sueño eterno -y siempre parcialmente alcanzado- de magos y científicos (que son la misma cosa). Esta anhelada manipulación de lo real/”material” presupone a su vez libertad: libertad para interrumpir cadenas causales “naturales” e iniciar cadenas causales “humanas”. ¿Serían entonces la libertad y la voluntad humanas las causas primeras de cadenas causales no “naturales”? ¿No sería eso la creación de un paraíso en la tierra, como soñaba Francis Bacon y sueñan todos los cientistas/tecnófilos que le siguen?
Si podemos iniciar cadenas causales sin estar para ello condicionados causalmente, cabría ubicar cualquier decisión humana libre –invitar o no a cenar a una chica- muy cerca de la omnipotencia creadora que se le atribuye a Dios en cuanto Dios creador. No me voy a ocupar de la libertad en esta conferencia, pero sí quiero ir adelantando que desde un punto de vista meramente mecanicista-causalista todo ocurrió, ocurre y ocurrirá de forma necesaria (sólo de la manera que permitan las leyes causales). El despliegue de lo real, según esta concepción, está solidificado: fluye en virtud de nexos causales muertos, asfixiados por una “ley”, una “razón”, una “ecuación” si se quiere. La Física actual busca esa ley, ese logos despiadado, y cree además que no tendrá una longitud superior a una pulgada (eso afirma Michio Kaku al menos). Esa ley sería la causa omnipotente y omnipresente de todo lo que ocurre siempre.
Es cierto que desde principios del siglo XX los pensadores cercanos al modelo de mente cientista han querido huir de la palabra “causalidad” y han preferido otras como “relación” o “función” o “ley”. Pero el objetivo sigue siendo el mismo: se quiere saber el porqué de cada fenómeno; se quieren conocer las causas de lo real para “fabricar” los efectos que se deseen (un paraíso en la tierra para el ser humano; por fin). Pero el pensar de esos pensadores cientistas estaría también tomado por las cadenas causales que lo dominan todo. No sería entonces ni siquiera pensamiento, sino algo que le ocurría a algo (la “materia”) de forma necesaria: cada pensamiento sobre la causalidad sería una consecuencia causal necesaria; tanto como la salida del sol, la evaporación del agua o el desplazamiento de una bola de billar al ser impactada por otra.
¿Está todo causalmente sometido? ¿Hay una mezcla de causalidad y de azar? ¿Es el ser humano una excepción dentro de las redes causales, un “lugar” capaz de alterar secuencias, o de iniciar desarrollos causales no “naturales”? ¿Hay un arranque para toda esta inmensidad; una causa primera, un primer motor? ¿Somos capaces de imaginar la fuerza de algo semejante?
Son estos, básicamente, lo temblores y estupores filosóficos –o quizás “antropoteológicos”- que quiero compartir con vosotros. Y para que no sea el desorden la causa eficiente de su fracaso, ordenaré mi conferencia así:
1.- Introducción: primeros estremecimientos ante la palabra “causa”. Lectura de un poema que Borges dedicó a una versión de I Ching.
2.- Concepciones sobre la causalidad a lo largo de la historia del pensamiento:
- China antigua: el libro de los cambios.
- India antigua (Karma/Moksa).
- Platón (Causas primeras, causas segundas). La belleza sería la causa de todo movimiento.
- Aristóteles: los cuatro tipos de causas.
- San Agustín: sólo hay una causa: la causa creadora: Dios.
- Galileo y la ciencia moderna.
- Racionalismo: causa y razón son lo mismo.
- Ocasionalismo: Malebranche y Algazel.
- Hume: no hay que confundir la sucesión de hechos con los nexos causales.
- Schopenhauer: la causa de este mundo es la voluntad (el deseo). Por eso hay mundo. Es lo mismo que afirmaron Jakob Böhme, el Maestro Eckhart e Ibn Gabirol.
- Siglo XX: el concepto de “causa” sustituido, en los ambientes cientistas, por otros como “función”, “relación” o “ley”. Reflexiones sobre la imposibilidad de saber la causa de ningún fenómeno (a partir de las ideas de Popper, Lakatos y Feyerabend).
3.- Finalmente, diré cuál es para mí la causa del despliegue de cualquier mundo -de cualquier contenido de conciencia- ante cualquier sujeto observador: ¿Es Dios; el deseo de Dios? ¿Es el propio hombre como “causa sui” configurándose a sí mismo y a su mundo mediante el lenguaje?
Creo que lo que genera cualquier realidad (cualquier contenido de conciencia) es algo unitario que, aunque impensable en su omnipotencia, podría nombrarse con cuatro misteriosas palabras encadenadas: deseo-pensamiento-imaginación-amor. O con una sola quizás: Magia. Me permito sugerir aquí una lectura sosegada de los fragmentos de Sex Puncta Mystica (Jakob Böhme) que hace algunos meses traduje e incorporé a esta página de Internet.
Pero, ¿Magia de “quién”? ¿Magia de “qué”?
Creo, honestamente, que nuestro yo profundo fabrica nuestra realidad. Y creo también que podemos reconfigurar radicalmente lo que se nos presenta como mundo (lo que se nos presenta como mundo en este nivel de conciencia). De hecho es lo que hacemos constantemente: es lo que está pasando siempre que pasa algo.
Porque somos la Causa. ¿En singular? ¿En plural?
Seguimos, no obstante, apresados en el lenguaje: la cárcel prodigiosa. La cárcel donde se celebran todos los rituales de la Filosofía. La cárcel que nosotros elaboramos desde la nada de nuestro verdadero ser.
David López
Sotosalbos, octubre 2009.
(Todos los derechos reservados).

October 16th, 2009 at 8:30 pm
Hola David, me he permitido dedicarte una entrada en mi blog con apuntes míos que recogí en algunas de tus charlas. Es esta: http://tienesmipalabra.blogspot.com/2009/10/escuchando-david-lopez.html
Espero que te parezca bien, es fruto de lo que me impactó escuchar tus charlas, tanto por el fondo como por la forma.
Aprovecho para enviarte un fuerte abrazo.
October 23rd, 2009 at 11:18 am
Hola Ricardo:
Antes de nada querría agradecerte, una vez más, las generosas palabras que me dedicas y, sobre todo, que compartas conmigo el estremecimiento maravillado ante la Inmensidad que somos y que nos rodea.
He leído las citas que me atribuyes en tu blog. Una de ellas, la de los genitales, no es mía. Seguramente se refiere a una explicación de la metafísica de Schopenhauer. Por favor, si te parece oportuno, haz esta aclaración en tu blog.
Hay otro párrafo que empieza con “Para ser verdad…” No lo reconozco. No sé. Quizás no me expliqué bien aquel día.
Y por último: las ONG´S. Lo que quise decir es que -deberían ser- ángeles silenciosos: seres que ayudan sin más, no “informáticos” que aprovechan la miseria de los seres humanos para instalar en sus cerebros un logos concreto (unos dioses, unas ideas políticas, unos valores “universales”, etc.)
Sí me gustaría conocerte personalmente en cualquier charla de los lunes. No sé quién eres.
Un abrazo,
David
July 19th, 2010 at 11:33 am
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