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Las bailarinas lógicas: “Tao”

 

 

“Tao”. Camino, vida, orden, sentido, hembra abisal que lo mueve ¿y lo es? todo…

Tao es una bailarina de origen chino que lleva muchos años hechizando mentes occidentales (si es que hay alguien que sepa de verdad qué es exactamente eso de ‘occidental’).

Cuando me ocupo de la palabra “Humanidad” [Véase] quiero compartir mi fascinación por el hecho de que los seres humanos se saluden en los caminos, en los caminos poco transitados, como los de los bosques y las montañas, o como el que aparece en la fotografía de Richard Long que agranda estos párrafos.

¿Es esto del ‘vivir’ una especie de caminar por una senda marcada (soñada, amada) metafísicamente? ¿Es sabio el que sabe detectar su camino (su Tao) y adaptarse a él? ¿Hay un camino, un sentido, un orden, para todos los seres humanos, en su conjunto y, a la vez, para toda esa ‘naturaleza’ de la que son parte?

Tao… En este texto reproduciré algunas frases del Tao Te Ching (tal como fue traducido este misterioso manual por el jesuita Carmelo Elorduy). Y la cuestión fundamental, a mi juicio, es ésta:

¿Hay posibilidad de creación dentro de esa hembra física y metafísica que parece serlo todo y, a la vez, regirlo todo? En realidad volvemos a la más crucial de todas las disyuntivas: ¿Estamos o no estamos en un océano metafísico libre?

Lo curioso es que el Tao Te Ching propicia, al menos en algunos capítulos, una especie de anarquismo -en lo social- a la vez que un esclavista sometimiento a un imperio invisible -el Tao- con el que, al parecer, más vale armonizarse si no se quiere uno pudrir en la ignorancia/infelicidad.

El taoísmo, como ‘filosofía’ o ‘religión’ o lo que sea, me ofreció hace años una preciosa leyenda, deliciosamente adaptada por Marguerite Yourcenar en sus Cuentos orientales. En esa leyenda se narra la historia de un pintor chino (Wang Fô) cuyos ojos solo veían sublime belleza… y cuya capacidad artística le permitió crear un mundo (otro mundo) desde dentro del que estaba a punto de matarle.

Arte. Creatividad. Creatividad radical. Fuerza capaz de construir universos. En mi novela El bosque de albaricoques intenté dar más vida, más todavía, a aquel mago chino y a sus pinceles.

¿Cabe crear modelos alternativos de Tao? ¿Cabe legislar? ¿Cabe ser ingenieros de caminos metafísicos (y físicos por tanto)? ¿Cabe construir un camino como el que fotografió Richard Long y caminar por él como el que caminara por el interior de su propio cuadro?

¿Qué somos en realidad? ¿Cuánto poder y cuánta libertad tenemos?

¿Somos magos? ¿Qué significa eso? ¿Cuál sería el mago más poderoso? [Véase Magia].

Ésta es la bibliografía que yo he manejado  sobre el taoísmo:

– Mircea Eliade/Ioan P. Couliano: Diccionario de las religiones, Paidos, Barcelona 1992.

– Russell Kirkland: Taoism: the enduring tradition, Routledge, Londres 2004.

– Chantal Maillard: La sabiduría como estética (China: confucianismo, taoísmo y budismo), Akal, Madrid 2000.

– Henry Maspero: El taoísmo y las religiones chinas, Trotta, Madrid 2000.

– Iñaki Preciado: Los cuatro libros del emperador amarillo, Trotta, Madrid 2010.

¿Qué es el taoísmo? ¿Cuál es el hábitat, el cosmos de palabras, que sirve de ‘casa del ser’ para ese ser conocido como “Tao”?

Ofrezco algunos apuntes personales.

Los dos libros más conocidos del taoísmo son el Tao Te Ching y el Chuang Tse. Otro menos conocido es el Lieh Tse. Pero el taosímo es muchísimo más que lo que hay en estos libros: son milenios de tradiciones muy complejas, en las que han participado hombres y mujeres, donde hay muchas sectas, donde se practica la magia, la medicina, la alquimia (exterior e interior).

Todo esto se construye a partir de una mitología: el Emperador Amarillo, hacia el 2600 a.C. iniciaría la China histórica (la que recoge por escrito el pasar del tiempo, del tiempo lineal). El caso es que ese emperador pasa a esa historia como gobernante sabio y justo; pero es también chamán: en estado cataléptico visita el mundo de los seres incombustibles… los inmortales que mantienen una especial relación con el mundo de las hadas, de las alegres hadas.

La esperanza suprema del adepto –toda religión ofrece algo, contiene una esperanza- se centra en reunirse un día con los inmortales de la Montaña K´Lun, región de la alegre reina Hsi Wang Mu, que cabalga sobre las ocas y los dragones.

El territorio fantástico del adepto taoísta son “La Montaña” y “Las Grutas Celestes” iluminadas por su luz interior. Al entrar en “La Montaña”, el taoísta se adentra en sí mismo y descubre esa ligereza del Ser que lo hace inaccesible a la palabra, al pensamiento.

El adepto medita que es una mariposa… una mariposa que le sueña a él.

El mundo es un edificio irreal constituido por sueños en los cuales los seres soñados engendran al soñador. Mircea Eliade utiliza el dibujo de Escher: las manos que se dibujan mutuamente para poder dibujar, y dice que esta ligereza del ser que no está delimitado por sus pesados deberes para con el Estado no gustaba a los confucianistas.

Monasterios mixtos. Magia sexual rechazada por el puritanismo confuciano. No aceptaban donativos.

Predicaban la nada, pero ofrecían la inmortalidad.

Practican meditación antes de la entrada del budismo en China, y también una sexualidad iniciática.

Clave: mantener el soplo vital: apnea prolongada; y retención del semen.

Invocación de los espíritus de las estrellas.

Localización de templos en el cuerpo y ubicación de dioses allí para visitarlos, hablar con ellos, honrarlos…

 

El libro: el Tao Te Ching.

Yo utilizo la traducción del jesuita Carmelo Elorduy. Las citas que ofrezco en este artículo están sacadas de esa traducción.

¿De dónde salió, quién lo escribió?

El mito habla de un tal Lao Tse, viejo maestro, que lo escribiría hacia el siglo VI a.C. y al que habría visitado el mismo Confucio. Hoy ‘se sabe’ que es un texto datado en torno al 300 a.C.

Russell Kirkland, sostiene que es un empaquetado de ideas provenientes de alguna comunidad rural. Un empaquetado realizado por algún hábil intelectual que quiso ofrecer a los compradores de ‘sabiduría’ de la época ideas diferentes de las de los confucianos o los legalistas.

Kirkland dice que se trataría de sabiduría casera de los viejos… Laoista… ‘Viejista’.

“Tao Te Ching” significa “Libro sagrado del camino y de la virtud”.

La idea fundamental en la que se apoya este libro es la del “Tao”, palabra que significa “camino”, o “razón”, pero también  “alma del mundo”, lo más abismático de la realidad. Y ese Tao sería inalcanzable con la mente, y por supuesto con el lenguaje, porque sería precisamente el origen, y el hábitat, de todo esto que llamamos mundo, sería la matriz, ‘la Madre’, de todas las cosas.

La mente y el lenguaje serían de hecho obstáculos para ver –y para dejar hueco- al Tao.

El Tao Te Ching compara al Tao con una hembra misteriosa: el húmedo y fértil e insondable fondo del mundo. El Tao sería un megadios, sin forma humana por supuesto, sin ninguna forma en realidad: un megadios que es vacío y totalidad a la vez.

Un no ser ni no-no ser del que emerge todo.

No puede ser nombrado porque no tiene otra cosa de la que distinguirse.

El latido del mundo.

Lo que de verdad está ahí ahora mismo.

¿Podemos oírlo?

Y el desafío sería ser oquedad para el Tao. Bailar su ritmo. Sin ofrecer resistencia. “Wu-Wey”: no actuar como persona individual y por tanto, ciega, y ser en Dios… Ser en el Tao.

Es algo así como un dios-naturaleza: un panteísmo y un misticismo a la vez: el Todo y la Nada siendo lo mismo. De hecho el Tao Te Ching ama la Naturaleza desaforadamente. Más que al hombre incluso, al que ama sólo en cuanto que es Naturaleza. De hecho, condena cualquier acto de intervención del hombre en los flujos naturales de las cosas. A diferencia de Confucio, o los racionalistas como Descartes o Marx, o Francis Bacon, que entienden que la Naturaleza debe servir para los fines de la sociedad, y que la naturaleza humana debe ser ‘domesticada’ por los ritos y la moral, Lao Tse le pide al ser humano que no actúe (Wu-Wei), que no fuerce nada, que deje que ese Alma del mundo (que se manifiesta en todo, incluso en el hombre) siga su inteligentísimo curso (¿Obedecer al ‘granjero’?).

El Tao Te Ching parece decir que el hombre sabio debe relajarse totalmente (olvidar las expectativas y los recuerdos), vaciarse de moralidad artificial e, incluso, de inteligencia, que es en definitiva una forma de codicia y de estupidez, y abrazarse al Tao, a esa ‘hembra universal’ que todo lo mueve, y dejarse llevar, dejar que Ella marque los movimientos del baile.

Tao es también ‘vida’.

El Tao Te Ching, a diferencia de Confucio, que venera a los sabios emperadores del pasado, acusa a esos mismos sabios de haber falseado, con virtudes artificiales, la primitiva sencillez natural. No propone una liberación ‘del mundo’ (esto no es hinduismo… estamos en China… que es mundana…, sacralizado de lo inmanente), sino de la civilización. El Tao Te Ching está incluso en contra de la educación:

“Suprimid los estudios y no habrá pesares.”

Hay una parte del Tao Te Ching dedicada a los gobiernos. Es realmente interesante porque coquetea con la anarquía. A ese libro no le gustan la ciudades, ni las multitudes, y mucho menos los gobiernos. Según Russel Kirkland esa parte de libro es un pegote puesto por los empaquetadores. Y dice también que los monasterios budistas no preocupaban a los gobiernos porque aceptaban donativos. Los taoístas, al parecer, no los aceptaban: eran realmente libres, muy provocadores, algo así como los cínicos de Grecia o los jivanmuktas de la India.

El Tao Te Ching propone vaciarse interiormente, crear un desapego o desinterés por las cosas –tener como si no se tuviera, diría San Pablo-… y como decía Buda.  Es estar en el mundo pero sin estar en él del todo, manteniendo cierta distancia, cierto desinterés, para no sucumbir a las locuras del deseo, no sucumbir a nuestras pasiones egocéntricas. Ese vacío entonces se llenaría con el flujo espontáneo del Tao, de la inteligencia universal, y eso llevaría a la acción correcta.

“Déjate llevar”, nos decimos muchas veces unos a otros cuando no sabemos qué consejo darnos unos a los otros en el tortuoso camino de la vida.

El Tao Te Ching recomienda eliminar la codicia y los deseos, no gastar la energía de la vida con cavilaciones abstrusas, no hablar mucho, máxima humildad, y conservar el semen…

Se dice que el taoísmo posterior al Tao Te Ching se convirtió en una religión rellena de magia, y se desarrollaron sofisticadísimas técnicas para controlar la eyaculación, y la respiración: se trataba de no perder energía vital para alcanzar así la inmortalidad. Chantal Maillard ve aquí una pérdida de altura, una caída en la  ‘superstición’. La inmortalidad, dice ella, no es de ‘alguien’: se alcanza precisamente cuando se deja de ser ese alguien que desea, entre otras cosas, ser inmortal.

Volvamos a la humildad. Es un concepto decisivo en el taoismo. Se trata de una humildad muy diferente a la del cristianismo. Esta última se basa en una conciencia de insignificancia ante la grandeza de Dios, en un sentimiento de culpa derivado de un pecado original. La humildad taoísta es una convicción de que no hay que singularizarse, de que la grandeza que puede sentir el ser humano le vendrá de ser consciente de que está en el Todo, en el Tao.

La potenciación, la veneración del yo, sería un empequeñecimiento, una ridiculización de lo grandioso: una mutilación del verdadero yo.

Sería, pienso, como agrandar hasta el infinito el foco de la linterna en el que incluimos el yo, lo que no es ‘lo otro’.

Vaciarse… de pequeñez.

Más citas del Tao Te Ching (según la traducción de Carmelo Elorduy):

“No estimar el magisterio, no amar los dineros ajenos, aparecer ignorante siendo sabio, es la más alta maravilla.”

“Al hombre bueno le basta el fruto que espontáneamente le ofrecen las cosas. No osa violentar nada por coger más; coge el fruto sin urgir más, sin empeñarse más, sin tercos caprichos, sin querer obtener demasiado, coge el fruto sin forzar.”

“El que pretende dar pasos demasiado largos, no puede andar”

“La ley del Cielo [el Tao] es vencer sin combatir, hacerse responder sin haber hablado, hacer venir sin llamar…”

“En el mundo, las cosas difíciles se hacen siempre comenzando por lo más fácil, y la cosas grandes, comenzando por lo más pequeño.”

“El que hace ostentación, no luce.”

“El que se estima, no brilla.”

“Ser sabio y no saberlo es perfección.”

“El hombre bueno [sabio] no ama discutir, y el discutidor no es bueno.”

“No hay desdicha mayor que la de no saberse saciar, ni vicio mayor que la codicia.”

“Sabio es el que conoce a los demás. Iluminado es el que se conoce a sí mismo. El que vence a los otros tiene fuerza, pero el que se vence a sí mismo es el fuerte. Rico es el que sabe contentarse.”

“El sabio cambia todo el día, sin ceder en su serena gravedad. Y si tiene magníficos palacios, sereno los habita, y de igual modo los abandona.”

“Conocer que no se conoce es lo más elevado.”

“Expeler el aire es fuerza.”

Pienso: vaciarse, incluso del concepto “aire”, para llenarnos enteramente del Tao, de la hembra (hiperfecundidad) absoluta. Sin erudición, sin sistemas de ideas, porque eso limitaría, mutilaría , el infinito… y se trata de reproducirlo dentro: sentirlo en el estómago.

Los taoístas buscan inmortalidad en “La Montaña” esa donde se hermanan con las hadas.

No se trataría de humildad por estética social, por ser ‘más queridos’ por el grupo, por caer mejor; sino humildad para ser más, para no agotarnos en lo pasajero, en lo cambiante. Conciencia total. Identidad infinita. Humildad como vía iniciática, expansiva, no como virtud ciudadana para serenar al poder y a otros conciudadanos. Humildad hasta en la soledad más atroz.

En resumen: hablar poco, actuar poco, no forzar el ritmo natural de las cosas, respirar (más bien exhalar) bien, no eyacular y seguir la Naturaleza: amarla…. confiar en ella… sin esa “suspicacia del labriego” a que se refería Ortega…

Buscar el reino sagrado que hay en el pecho. No fuera.

Sigamos sacando oro del Tao Te Ching:

“Donde acamparon los ejércitos, nacen las zarzas.”

“Las buenas armas son instrumentos nefastos, cosas aborrecibles. El hombre que tiene Tao no se vale de ellas.”

“Actuar queriendo conquistar el imperio [el mundo] es, a mi parecer, ir al fracaso. El imperio es un aparato muy espiritual. No se puede manipular con él. Manipular con él es estropearlo. Cogerlo es ya perderlo.”

“El hombre vivo es blando, y muerto es duro y rígido.”

“Las plantas vivas son flexibles y tiernas, y muertas son duras y secas.”

“La dureza y la rigidez son cualidades de la muerte. La flexibilidad y la blandura son cualidades de la vida.”

“Lo blando puede a lo duro.”

“De ahí que las armas, que son duras, no pueden vencer.”

“La desdicha se apoya en la dicha y la dicha se agazapa detrás de la desdicha. ¿Quién conoce la línea divisoria? No hay regla. La rectitud se vuelve extravagancia y lo bueno monstruosidad. Esto ha traído al hombre confuso mucho tiempo. Por eso, el sabio es cuadrado (recto), pero sin aristas cortantes; anguloso, pero sin ángulos punzantes; recto, pero no áspero en su forma de hablar a los demás; luz, pero no resplandor.”

“Pocos en el mundo llegan a comprender la utilidad de enseñar sin palabras y del no hacer nada.”

“Sin salir de la puerta se conoce el mundo. Sin mirar por la ventana se ven los caminos del Cielo. Cuanto más lejos se sale, menos se aprende.”

“El estudio es acumular de día en día. El Tao es disminuir de día en día y, disminuyendo más y más, se llega a la inacción. Inacción que nada deja de hacer. Siempre se ha conquistado el mundo sin hacer nada para ello…”

 

Algunas precisiones académicas. Las aportaciones de Russell Kirkland

Hoy día el taoísmo es uno de los temas que, como el yoga, rellena muchos estantes en librerías no especializadas. Es una religión, una soteriología, una ‘espiritualidad” que genera fascinación, digamos ilusión de transformación espiritual entre los buscadores occidentales, los que intuyen que su vida tiene un sentido ‘espiritual’, de ‘subida de escaleras’ para el acceso a otro nivel de conciencia. Y es también una galaxia de palabras que se ha prestado a sorprendentes manipulaciones. Inconscientes en su mayoría.

A este respecto son especialmente alumbradoras dos conferencias que el profesor Russell Kirkland pronunció en los años 1994 y 1997. La conferencia de 1997 (que tuvo lugar en la universidad de Tenessee) fue presentada bajo el título “El taoísmo de la imaginación occidental y el taoísmo de China: descolonización de las exóticas enseñanzas del Este”. En esta conferencia Kirkland trató temas que son, a mi parecer, de enorme interés para elevar nuestra potencia filosófica. La tesis fundamental de este investigador fue que  los estudiosos occidentales del taoísmo no aceptaban lo que los taoístas de China tradicionalmente pensaban de su ‘religión’. Habría una gran diferencia entre el taoísmo de las publicaciones académicas y el taoísmo de la imaginación del colonialismo cultural norteamericano, el cual no ‘escucharía’, sino que solo buscaría elementos capaces de fortalecer sus creencias: su esquema-mundo: “Miles de occidentales literalmente han sido engañados acerca del taoísmo”.

Kirkland analiza los valores culturales que subyacen en la distinción entre taoísmo filosófico y taoísmo religioso. Dicha distinción se habría hecho en la China moderna: los intelectuales chinos modernos habrían tenido miedo a ser rechazados por los intelectuales occidentales secularizados; miedo a ser considerados miembros de una cultura supersticiosa (anti-ilustrada). Kirkland habla de verdaderas distorsiones de la realidad creadas por estudiosos victorianos (como Legge y sus informantes confucianos), todos ellos hostiles al taoísmo; y afirma que la intelectualidad moderna emite juicios desde un culto, desde un dogma: nuestras creencias son axiomáticamente verdad; cualquiera que siga otras creencias no es digno de nuestro respeto; quien desafía nuestras creencias es un necio peligroso que debe ser atacado y desacreditado. Los intelectuales modernos, según Kirkland, participarían de un culto especialmente pernicioso: creerían que no forman parte de ningún culto.

Parte de estas ideas, aplicadas al estudio occidental del taoísmo, Kirkland afirmó haberlas sacado de un artículo de Steve Bradbury, de la Universidad de Hawai. Bradbury hablaba de una narrativa ilustrada (racionalista) de la religión.

Finalmente Kirkland afirma que es posible volverse un taoísta, seguir el Tao, pero no con un libro,  sino yendo, por ejemplo, a la Abadía de los Nubes Blancas de Beijing.

Una frase final: “Si el taoísmo tiene algo que ofrecer al mundo moderno, no se encontrará en las estupideces lucrativas de las librerías americanas.”

 

Y ahora Schopenhauer

Volvamos a la ‘Filosofía pura’, mi diosa más irresistible. Y, desde esa diosa, me es inevitable acudir una y otra vez a la inmensidad del sistema filosófico de Schopenhauer. En el siguiente párrafo veo un tejido sacro de caminos (de ‘Taos’) individuales:

“[…] en el simple sueño la relación es unilateral, y es que solo un yo verdaderamente quiere y siente, mientras que los demás no lo hacen, pues son fantasmas; por el contrario, en el gran sueño de la vida tiene lugar una relación multilateral, toda vez que no solo uno aparece en el sueño del otro, sino que éste también aparece en el de aquel, de forma que, por medio de una verdadera harmonia praestabilita, cada uno sueña solo aquello que para él es adecuado según su propia guía metafísica, y todos los sueños-vida están entretejidos con una perfección tal, que cada uno experimenta solo lo que le es beneficioso y hace lo que es necesario para los demás […]” (Parerga y Paralipomena, pp. 232-233, según la edición de Arthur Hübscher de 1988).

 

Ahora una confesión personal

En la noche del 16 al 17 de octubre de 2008 soñé que explicaba el Zen a mi  hermano. Mi padre escuchaba. Tranquilo. Lúcido. Libre ya de esta vida. Y dijo: “Que ningún discurso te bloquee el futuro”.

Creo que ese consejo es clave para entender el vaciado del que habla el Tao Te Ching. Se trataría de liberarse de cualquier “natura naturata“, cualquier “orden” no querido, no sentido como propio. No sentido como sagrado. Y, desde ahí, afrontar la parte del camino todavía invisible: lo que no aparece en la fotografía de Richard Long.

¿Cuántos paisajes pisarán todavía nuestros pies?

Lo fabuloso de la vida (este camino que ahora piso) es su plasticidad. No dejo de sospechar que, como el pintor Wang Fô, soy yo -cada uno de nosotros- quien lo dibuja sobre el lienzo infinito de nuestra conciencia.

Y cada día me parece más lúcida la idea de Paracelso de que el hombre fabrica su propio cielo y que, una vez fabricado, ese cielo le alimenta. Creo que la clave está en la Fe [Véase]. Y en la capacidad de asumir el peso descomunal de la libertad absoluta (como se atrevió a decir Sartre en esa conferencia de 1945 que se publicó con el título “El existencialismo es un humanismo”).

Fe en esa cosa inefable, descomunal, omnipotente, que llevamos dentro (ese Tao sin forma que es capaz de automodelarse en infinitos mundos). Esa cosa capaz poetizarse de cualquier forma: de ser cualquier Logos. Véase [Logos] y [Poesía].

Fe en que todo es posible para esa cosa de lo ‘real’.

El camino en el que ahora apoyamos los pies de nuestra conciencia puede mostrar prodigios jamás acontecidos.

Por eso no hay que poner límites discursivos a nuestro futuro. Eso me aconsejó mi padre en sueños.

Yo creo que tampoco hay que poner límites discursivos a nuestro presente: entonces veremos que el camino, el Tao, huele como la piel de las hadas taoístas.

David López

The logical ballerinas: “Religion”

In the photograph you can see the Hoggar mountain range (Algeria). Many years ago I went there on my motorcycle. And suddenly, one afternoon, while the sky was slowly being filled with silent white fires, I felt something extraordinary: everything around me (sky, mountains, rocks, desert, wind) was transformed into ‘someone’: ‘Someone’ with a superhuman and truly unbearable beauty -almost lethal- that was looking at me, and lets say loving me.  The whole cosmos became presence… I say ‘someone’ because I felt that ‘that’ was aware of himself. And aware of me too.

I felt something similar again two years later in Lyon (France), just walking, alone, prosaically, around the airport. Once again, suddenly, everything was ‘someone’. A presence exploded into my consciousness, an unbearable presence that, now, I can only qualify as sacred. Why sacred? Because it emanated omnipotence, feeling, closeness, attention, magic, sublimity… and love.

Now, almost thirty years later, and I do not know how many dozens of books read since then, I think I can say that those two phenomena were religious. And they were so because I felt a bond, a religation, with something great, infinitely bigger and more beautiful than me and than any imaginable thing.

By the way: That ‘thing’ told me nothing. It just was there, sublimating the whole reality, and my whole existence.

“Religion”. Another logical ballerina. Lets see how does she dance.

There are two etymological interpretations of the word “religion”. The first is based on the Latin verb religare: to tie, to bind, to link.

Link with what? Do those links really happen? Why? Can they be artificially propitiated? Can they be socially institutionalized, regulated, theorized?

The second etymological interpretation comes from the Latin word religiosus, synonymous with “religens”, which would be the opposite of “negligens”. José Ferrater Mora says in his beautiful  Dictionary of Philosophy that in this second interpretation “being religious is equivalent to being scrupulous, that is, scrupulous in the fulfillment of the duties that are imposed on the citizen in the cult of the gods of the State-City.”

I suggest the following readings in order to approach the logical ballerina “Religion”. Just three powerful books:

1.- Kierkegaard: Fear and Trembling. Here we find the radical recommendation of jumping into the lethal, inhuman abyss of God. Religion as a lethal, annihilating link.

2.- William James [See here still in Spanish]: The Varieties of Religious Experience: A Study in Human Nature. This is a classic study on the radical human experience of God´s presence, of God´s sudden apparition. 

3.- Michel Hulin [See here still in Spanish]: La mystique sauvage, PUF, Paris 1993. This is a work that deserves to be read. It studies the non-civilizational, radically private and free religious experience. It should be translated into English. Any volunteer? 

And I share some philosophical reflections now, caused in my mind by the logical ballerina “Religion”:

1.- Considering a cosmos not as the totality of the existent things but as the totality of things (lets say values, relationships, structures, models of life and death and after death, possibilities) we have been told that are real (in summary, considering a cosmos as a story, as a legend we take as real and in which we believe we exist), I see too kinds of religious links: intra-cosmic and extra-cosmic: free thinking versus enslaved thinking, free love versus robotized, narrowed, civilizationally focused love.  The intra-cosmic religions might foster an auto-confinement in a dogma, in a logical/civilizational product: that link offers certainty and successfully harmonizes individual lives within human societies. It can also become a way of making money. This religiosity can be very useful, and even also healthy, but only if it is not assumed too seriously: it can easily degenerate into fanaticism (stupidity, hatred). It truly provides certainty and can even help to channel superavits of fear and envy and frustration, but it always presuppose blindness, and smallness. The extra-cosmic religious link, though, might connect us with the abyss, with the infinity, with something that expands our eyes and hearts, that pushes us to love more, to study more, to question more, to create more too. Surprisingly, we can also find this kind of open religiosity in the most powerful religions of our civilization. For instance, in Christianity we find a philosopher like Gianni Vattimo [See here still in Spanish], the creator of the “weak thought”, who affirms that to be a real Christian implies to be “a bad Cristian”. In Islam we find Ibn Arabi, Rumi, Averroes, Avicena… In Hinduism we have the Upanishads, which point out the absurdity of the sacred texts in which they are included (the Vedas) and also of any rite or ceremony. In Marxism we find Horkheimer [See here still in Spanish]. In Judaism we have the jewel of Levinas [See here still in Spanish]. Within the religion of Science we can find a man like Stephen Hawking [See here still in Spanish] thinking that, when we try to understand the origen of the universe, the ideas of Saint Augustine of Hippo have the same epistemological value as the ones of the Big Bang theory. We find this shocking ‘confession’ in his book The grand design (Bantam Books, New York 2010), written together with Leonard Modlinov:

“Model-dependent realism can provide a framework to discuss questions such as: If the world was created a finite time ago, what happened before that? An early Christian philosopher, St.Augustine (354–430), said that the answer was not that God was preparing hell for people who ask such questions, but that time was a property of the world that God created and that time did not exist before the creation, which he believed had occurred not that long ago. That is one possible model, which is favored by those who maintain that the account given in Genesis is literally true even though the world contains fossil and other evidence that makes it look much older. (Were they put there to fool us?) One can also have a different model, in which time continues back 13.7 billion years to the big bang. The model that explains the most about our present observations, including the historical and geological evidence, is the best representation we have of the past. The second model can explain the fossil and radioactive records and the fact that we receive light from galaxies millions of light-years from us, and so this model—the big bang theory—is more useful than the first. Still, neither model can be said to be more real than the other”.

2.- We could also speak of purely logical religious-links versus pure silent religious-links: religiosities derived from the spells of the goddess Vak. Here would be theism, atheism, etc. Just wars of names (or wars of Gods): “Nature”, “Life”, “Universe”, “Knowledge”, “Science”, “Human rights and dignity”, etc. All of them require the installation and updating of symbolic constructs: books, sermons, indoctrinations.

3.- The religious bond, if fully successful, triggers an irruption of energy: it is as if the ‘connected human being’, suddenly, received an energy that was not available to him until ‘the connection’. There are various energizing cosmos, various energizing religions essentially incompatible with each other in many cases. How is that possible? Perhaps it could be argued that certainty, and the end of doubts and fears, and also the feeling of being part of a closed and protected community, might give strength and peace, which altogether might trigger exceptional flows of energy inside human body and mind and whatever. Are energy and peace and certainty the ultimate goals of human existence? 

4.- Philosophy, when you try to practice it seriously, must be radically empiricist: we should not be tempted to eliminate facts or sensations even though they do not fit into some of the paradigms that struggle to be the home of the whole in the whole of our mind. The religious feeling is something very serious. Very big. Too big maybe. Philosophy can nor ignore it.

5.- We also should be able to accept the possibility of the existence of a very serious, very close and loving bond with some minor god, as Salvador Paniker seems to yearn in that refreshing work that is entitled Asimetrías (Debate, Barcelona 2008). I made a book review that can be read [here].

6.- If we, with Schopenhauer [See here in German], endure the thought -and the feeling- that we are the secret directors of the theatre play of our lives, it must be possible to affirm that the religious bond would be something like a communication, a vibrating cable, set between our creative self – natura naturans, the Great Wizard-  and our created self (natura naturata).

7.- We should consider the existence of  a prodigious dreamer who, conscious and omnipotent inside his dream, inside his created dream, could love an individual person, a concrete picture, dreamed-drawn by him. Dreamed-drawn so prodigiously that the picture could also love back its dreamer, its draftsman; even if that “picture”, that creation, could not see his creator, not even successfully think or speak about him. 

Inside the created world it might only be possible to feel him (I mean the Dreamer/Draftsman), and even to feel his feelings, occasionally, like I maybe did almost thirty years ago, in the mountains of Algeria.

David López

The logical ballerinas: “Progress”.

“Progress”.

In the image that flies over these phrases you see a centaur born inside the imagination of the painter John La Farge. A female centaur, actually. It is very likely that some day we will see those beings galloping and chatting and thinking and kissing in our parks, and on the streets; and it will also be very likely that someone will yawn watching them (the human being has a shocking  capacity to routinize prodigies) [See “Human being”]. I also imagine someone yawning, bored, devoured by the prosaic, in a glass house built in a ring of Saturn.

Progress. An almost mechanical mental association leads us to think about “technological” or “scientific” progress. How far can that Baconian magic go? I mean the so-called “Science”. What new essences -in an Aristotelian sense- are we going to be able to create with the matter that is given to us, that constitutes us? [See “Matter”].

Another type of progress: that of human societies (developed/non-developed countries). How can that be measured? Is a senior Google executive more developed than a Palaeolithic hunter-gatherer? Why?  What are we going for?

And another: “personal progress”. Where, in which realm, should the human being progress in order to reach his fullness? Is it possible personal progress in a society without progress?

[membership]It is assumed that believing in progress means believing that the number of happy people in Humanity can increase -progressively- and also the depth and “quality” of that happiness. But, is happiness so good? Is it the ultimate goal of our existence? Or is there something better, higher, than happiness? Maybe yes: freedom, creativity, admiration, creative suffering, love (even suffering love)…

But, in any case: What is exactly what is supposed to be progressing within human progress (in anticipation that at some point of time we can no longer sustain the universal “human”)? Can we talk about progress within God? Yes. Escoto Erígena, among many other thinkers, figured out – perhaps he felt- the possibility that God would go through a kind of metaphysical odyssey until it reached its own fullness.

Is it possible not to progress? Is there an option to return to models of society and morality as, for example, those that seem to offer the classical texts of Ancient Greece? I refer specifically to the supposed Socrates’ proposals that we find in Plato’s Crito: respect for laws, and the constant effort to improve but never, ever, break them: to configure them at the level of the human being. How high is that level?

I offer now some sketches of my ideas on what seems to be inside the flesh of the logical ballerina “Progress”:

1.- The big question might be whether or not the human being can intervene in the causal chains that, according to the materialists, move everything (societies included). If there is no freedom, the most we can yearn is that these deterministic chains provide moments of increasing happiness for a growing number of people (the basic presupposition of human progress).

2.- Both the parishioners of progressivism (the past was worse and all new -all “modern”- is good in itself) and those who long for restoration, or conservation, of past ideals (as it would be the case Leo Strauss) move, or are moved, towards something. There is an idea that magnetizes their action and their heart. They are lured, dragged, by something. And that something might be described as a poetic construct [See “Poetry” still in Spanish]. Political disputes are poetic disputes. The politician that offers more possibilities of dreaming and materializes those dreams will win those disputes. But always temporarily.

3.- We will progress or not towards something: towards an idea of ​​man and society -of cosmos eventually: an idea previously embodied in our mind by the magic work of some powerful word (human or non-human). It could be said -with Plato- that everything moves triggered by love towards an idea. To progress might mean to reconfigure the real in order to bring it closer to the ideal (to a myth, to a poetic construct in need of matter, of reality).

4.- Progress presupposes time. If, with Kant, and not only with him, we deny the existence of time beyond that which is the human psyche, we are forced to talk about something like progress in the contents of our consciousness: in our own mental secretions, if you want to put it that way. Thus, society, the entire cosmos indeed, would progress within us, because of our inner work. What a prodigious place we are! Or we have… Even if we do not really know what we are…

5.- Progress also presupposes a previous lack; this is: the description and acceptation of a state of pre-fulfillment. Which is the heaven of the Science-dream?  (By the way: heaven, like hell, is a place where there is no hope anymore). What heaven is supposed to be achieved with the scientific magic of Francis Bacon, that magic that is said it really works? Suddenly I imagine something like a network of magicians without conditioned matter (natura naturata), creating, being what they want to be in any possible universe. And impossible. Happy, if you want. Or unhappy. Is that an absolutely technological and free society? Is not that what is already happening behind the veil of the phenomenal?

6.- What if no more Progress were possible, if we had already achieve the limits of perfection (Spinoza)? Can any future, any progress, offer us more than what we already feel (and are) in a state of deep meditation? Maybe yes: Art; and love, love towards “the other” (even if that “other” is a Maya spell, an illusion). Love to children, to Nature … to the bodies and hearts of other human beings, and also of other non-human beings. Ultimately, to love Life, and also to love Death: to love Maya and its creators, with all its terrible shadows and dazzling lights. At whatever price, as Nietzsche would say.

7. – Recovering from the metaphilosophical abyss of Mysticism, already with the feet set on the solid land of Maya, one could ask about the type of society, about the idea of ​​social beauty, to which we should aim (the very idea we should plant in the precious garden of the soul of our children). Aristotle thought that the human being is actualized  -it reaches its essential fullness- when he philosophizes. So we should create a society of philosophers.

8.- Perhaps we could measure the progress of a society by the brightness of the eyes of its members. I have seen a very special brightness -really sublime- in the eyes of people who practice Philosophy; radical Philosophy: the one that dares to look and think – and even love- the mysterious immensity that we are and that surrounds us. I also see that shine in children. Not in all of them, unfortunately. Embarrassingly.  There is no possible progress that does not consider the laughter and illusion of children a priority. The extreme sacredness of children.

(Almost) in summary, I think we have to create a society of philosophers: big, ever expanding minds, and also hearts…. ready to open the (even legal) possibility of self-configuring of the human body -his visible part- and, thus, why not?, becoming a centaur: a centaur-philosopher able to gallop, with its eyes dazzling of Metaphysics, in an infinite meadow.

David López[/membership]

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The logical ballerinas: “Matter”


“Matter”.

Another logical ballerina. Just a word. “Matter” is only -only?- a word.

And that word comes from the Greek hyle: a symbol that allows us to transmit a model of mind, a concept: something like the one we feel with the symbol “cut wood” or, also, “raw material with which to do anything”. In Latin the symbol is materia, and the concept associated with it would be something like “wood for any type of construction”.

And what is built with matter? The world? The whole reality? Can the matter itself be constructed with something even more esencial? Is the world a sum of material bodies (molecules, atoms, electrons, quarks…) that are enslaved to some eternal, never changing physical laws?

What is a dream made of? I mean, for example, a kiss on the lips of a beloved woman, a kiss wanted, desired, dreamt years ago. Is that kiss – and the hearts and fantasies in it intertwined – constituted by dead atoms subjected to physical laws as implacable and dead as numbers written with chalk on a blackboard?

Why do most models of reality feel dread towards freedom and creativity? Well, some of them do only consider possible the freedom and the creativity of human beings.

What is the matter of our dreams made of?

Some years ago I had this dream: I was walking down the staircase of the apartment building where  I lived until I was nine years old. On that staircase there was a window from which a garden could be seen. Suddenly I knew that I was actually dreaming, that I was inside my own artificial reality and that, therefore, I could build whatever I wanted within the unlimited matter of my mind.

I just wanted to fly. And, flying, I was able to reach the branches of one of the trees. Once there I spent a good while touching with my irreal fingers the dreamlike surface of that vegetable/dreamed entity that was being softly moved by a very real and mysterious  breeze.

The point is that I was able to touch the matter of dreams. It was one of the most extreme and sublime experiences I can remember from this level of consciousness. The matter of dreams/the matter of the real universe. Is there a difference? Shakespeare wrote what follows in the first scene of the fourth act of The Tempest:

Our revels now are ended. These our actors,

As I foretold you, were all spirits and

Are melted into air, into thin air:

And, like the baseless fabric of this vision,

The cloud-capp’d towers, the gorgeous palaces,

The solemn temples, the great globe itself,

Yea all which it inherit, shall dissolve

And, like this insubstantial pageant faded,

Leave not a rack behind. We are such stuff

As dreams are made on, and our little life

Is rounded with a sleep.

One may ask: Who -or What- sleeps in that sleep that envelops all lives? And, above all, is that dreamer a creator? Are dreams outcomes of a conscious creative effort?  Is it possible to freely configure matter or is it eternally subject to unconscious, but also omnipotent laws that determine all possible configurations of matter?

“Matter”. Before presenting my ideas / sensations, I would like to suggest the study of the following subjects:

1.- The Arche in ancient Greek Philosophy: What is everything made of? Hylozoism: Thales of Miletus (matter is alive; and all is full of gods).

2.- Matter in Aristotle: that out of which something is made.

3.- Neoplatonist philosophers (Plotinus, Proclus, Simplicius of Cilicia and Iamblichus): matter as pure receptacle without qualities or measure. I recommend once again the Philosophy Dictionary of José Ferrater Mora, now specifically his article “Materia”. It is written in Spanish, and, unfortunately,  not yet translated into English.

4.- Matter according to scientist thinking and to magical thinking (enslaved matter versus free matter).

5.- Dualists. Matter is Evil. Matter in Samkya metaphysics: suffering and slavery derive from identifying with the psychic-mental experience (prakriti or matter).The Charvakas of ancient India: matter is the only reality; and its great. Descartes´ dualism: body and mind as different realities.

6.- Matter in current Physics. The definition of Matter by CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire): “All ordinary matter in today’s universe is made up of atoms. Each atom contains a nucleus composed of protons and neutrons (except hydrogen, which has no neutrons), surrounded by a cloud of electrons. Protons and neutrons are in turn made of quarks bound together by other particles called gluons. No quark has ever been observed in isolation: the quarks, as well as the gluons, seem to be bound permanently together and confined inside composite particles, such as protons and neutrons”. The quark-gluon plasma. A.L.I.C.E.

I proceed now to share some personal philosophical sketches caused by the dance in my mind of the logical ballerina “Matter”:

1 .- First of all I think it might be useful to differentiate between matter as formless “mass” with potential to adopt any form (something that for the Neoplatonists was a receptacle without measures or qualities) and matter as “what fills the space”, or “set of physical bodies” , or “density variations in a unified field”, etc. The first conception of “matter” suggests a kind of “nothing” able, and ready, to be anything. The second is a legalized, enslaved something. I see more life (more truth) in the first concept of matter.

2.- If matter is such in-formable mass, we could imagine a prodigious “mass” that might had, at the same time, infinite potentiality (infinite capacity to adopt forms, to be a natura naturata) and infinite creative power (natura naturans). That prodigious “mass” may be called “God” (the metalogical God: being essentially formless) because it might be able to build any world (any form) with and within  Himself.

3.- I believe that the terms Matter, Maya and Magic might share the same ontological meaning: they name the essence of the show that is presented before our consciousness. And in that show our thoughts and our own psychical and optical self (what appears on the mirrors, what we see in the photos, the parts of our body we can see from the position of our eyes…) should be included. I agree with Schopenhauer that we are the secret directors of the theatre plays of our lives.

4.- According to the above I consider myself a materialist. Why not? I love the matter. A lot. I love the texture -sometimes fierce, terrible- of this prodigious dream. My rejection of materialism, let’s say, dualist materialism (the one that distinguishes between matter and spirit) derives from its contempt for the worlds and, over, for its contempt for the real, “imperfect” human beings.

5.- In a meditative state we can experience something that I would like to call “pure matter”. In such state, the experienced “nothing” [See “Nothing” still in Spanish] seems to be able of configuring itself in any imagined world: any Creation might occur in such prodigious Nothingness.

I return now to that dream in which I could touch the branches of a, lets say metaphysical, tree. What did I really feel while caressing that dreamlike vegetable, while breathing the air and light of “my” own imagination?

I felt astounded and amazed: feelings that -very powerfully- trigger Philosophy.

David López

Las bailarinas lógicas: “Materia”

El próximo miércoles 20 de marzo a las 12.00 horas (hora de Madrid) impartiré una conferencia on-line basada en el presente artículo. [Más información]

“Materia”.

Una palabra.  “Materia” solo -¿solo?- es una palabra.

Proviene del griego hyle. Este símbolo permitía transmitir y compartir tribalmente un modelo de mente, un concepto: algo así como el que nosotros sentimos con el símbolo “madera cortada” o, también, “materia prima con la que hacer cualquier cosa”. En latín el símbolo fue materia, y el concepto a él asociado sería algo así como “madera para cualquier tipo de construcción”.

¿Y qué se construye con la materia? ¿El mundo? ¿Es el mundo una suma de cuerpos materiales que bailan y mutan, esclavizados, al son de unas leyes que lo explican, o que podrían explicarlo, todo?

¿De qué está hecho un sueño por fin conseguido? Me refiero, por ejemplo, a un beso en los labios de una mujer amada.  ¿Está ese beso -y los corazones y las fantasías en él entrelazados- constituido por átomos muertos sometidos a leyes físicas tan implacables como muertas?

¿Por qué la mayoría de las metafísicas tienen pavor a la vida, a la libertad, a la creatividad?

¿De qué está hecha la materia de los sueños?

Hace algunos años tuve yo este sueño: bajaba por la escalera de la casa de pisos donde viví hasta los nueve años. En esa escalera había una ventana desde la que se divisaba un jardín. De pronto supe que estaba soñando y que, por lo tanto, podía construir en la materia de mi mente lo que yo quisiera.

Y quise volar. Y volando pude llegar a las ramas de uno de los árboles. Allí pasé un buen rato rozando con mis dedos la superficie onírica de ese ser vegetal que se movía con la brisa de mi mente.

Pude tocar la materia de los sueños. Fue una de las experiencias más extremas y sublimes que puedo recordar desde este nivel de conciencia. La materia de los sueños/la materia del universo real. Shakespeare escribió esto en la primera escena del cuarto acto de La tempestad:

Our revels now are ended. These our actors,
As I foretold you, were all spirits and
Are melted into air, into thin air:
And, like the baseless fabric of this vision,
The cloud-capp’d towers, the gorgeous palaces,
The solemn temples, the great globe itself,
Yea all which it inherit, shall dissolve
And, like this insubstantial pageant faded,
Leave not a rack behind. We are such stuff
As dreams are made on, and our little life
Is rounded with a sleep.

Somos de la misma materia con la que están hechos los sueños, y nuestra pequeña vida está rodeada por un dormir.

Cabe preguntarse: ¿quién –o qué- duerme en ese dormir que envuelve todas las vidas? Y, sobre todo, ¿ese soñador es creador? ¿Cabe moldear la materia o está ya eternamente sometida a leyes inconscientes de sí mismas?

La materia. Antes de exponer mis propias ideas/sensaciones, recomiendo echar un vistazo a los siguientes temas:

[membership]1.- La pregunta por el Arjé en los presocráticos: ¿De qué está hecho todo? El hylozoísmo de Tales de Mileto: la materia está viva, tiene alma (espíritu). Y todo está lleno de dioses.

2.- La materia en Aristóteles: “aquello con lo que algo se hace”.

3.- Neoplatónicos (Plotino, Proclo, Simplicio y Jámblico): materia como puro receptáculo sin cualidades ni medida. Recomiendo una vez más el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora, ahora en concreto su artículo “Materia”.

4.- La  materia en el pensamiento cientista y en el pensamiento mágico. Materia esclavizada versus materia libre.

5.- Dualistas. La materia en la metafísica Samkya: el sufrimiento y la esclavitud derivan de identificarse con la experiencia psíquico-mental (la prakriti o materia). Los Charvakas de la India antigua: La materia es la única realidad. El dualismo de Descartes: mente y cuerpo como realidades diferenciadas.

5.- La materia en las Física actual. La definición del CERN: “All ordinary matter in today’s universe is made up of atoms. Each atom contains a nucleus composed of protons and neutrons (except hydrogen, which has no neutrons), surrounded by a cloud of electrons. Protons and neutrons are in turn made of quarks bound together by other particles called gluons. No quark has ever been observed in isolation: the quarks, as well as the gluons, seem to be bound permanently together and confined inside composite particles, such as protons and neutrons”. Recomiendo entrar en este enlace: A.L.I.C.E.

Procedo ya a exponer algunos esbozos filosóficos personales:

1.- Creo oportuno diferenciar entre materia como “masa” informe con potencialidad para adoptar formas (lo que para los neoplatónicos era un receptáculo sin medidas ni cualidades) y materia como “lo que llena el espacio”, o “conjunto de cuerpos físicos”, o “variaciones de densidad en un campo unificado”, etc. La primera concepción de “materia” sugiere una especie de nada que podría ser cualquier cosa. La segunda es ya un algo legalizado. Veo más vida (más verdad) en el primer tipo de materia.

2.- Si la materia es esa masa in-formable, cabría imaginar una “masa” prodigiosa que tuviera, a la vez, infinita potencialidad (infinita capacidad para adoptar formas, para ser una natura naturata) e infinita potencia creativa (natura naturans). Esa “masa” prodigiosa sería Dios –el Dios metalógico-: siendo Nada puede fabricar consigo mismo cualquier mundo.

3.- Creo que los términos Materia, Maya y Magia significan lo mismo: nombran la esencia del espectáculo que se presenta ante nuestra conciencia. Y en ese espectáculo estarían incluidos nuestros pensamientos y nuestro propio yo tanto psíquico como óptico (lo que aparece ante los espejos, lo que vemos en las fotos, la parte de cuerpo visible desde donde están nuestros ojos…). Estoy de acuerdo con Schopenhauer en que somos los secretos directores de esas obras de teatro.

4.- Según lo anterior me considero materialista. Amo la materia. Amo la textura –a veces feroz- de este sueño prodigioso. Mi rechazo al materialismo, digamos, dualista (el que distingue entre materia y espíritu) se deriva de su desprecio hacia los mundos.

5.- En estado de meditación podemos experimentar algo que me gustaría denominar “la materia pura”.  Nuestra conciencia siente que esa nada que es experimentada en meditación  [Véase “Ser/Nada”] podría autoconfigurarse en cualquier mundo imaginado: cualquier Creación podría ocurrir en esa prodigiosa Nada.

Vuelvo ahora a aquel sueño en el que pude tocar las ramas de un árbol. ¿Qué sentí en realidad mientras acariciaba ese vegetal onírico, mientras respiraba el aire y la luz de “mi “propia imaginación?

Sentí estupor maravillado: dos sensaciones que desencadenan el impulso filosófico con enorme fuerza.

David López